domingo, 26 de abril de 2009

PRENSA Y LA IMPRENTA!!!

LA IMPRENTA

Antes de que el alemán Juan Gutenberg inventara el primer mecanismo de impresión con tipos movibles en el siglo XV, la escritura de libros era hecha a mano, en trabajos sumamente laboriosos y artesanales realizados principalmente en los monasterios distribuidos por toda Europa.
Algunos autores coinciden en que la utilización de tipos movibles para la impresión tienen su origen en China, alrededor del año 1000 de nuestra era. Los tipos en relieve fueron fabricados en un principio de arcilla y luego de porcelana, con los que se imprimían ideogramas (caracteres que representan palabras completas).
La xilografía fue otra forma de impresión utilizada antes de Gutenberg. Los grabados letras e imágenes eran esculpidos en relieve en madera y, mediante un proceso similar al que inventó el artesano alemán, eran impresos sobre papel.
Sin embargo, para la impresión de letras sobre papel no hubo nada más práctico que la invención de los tipos movibles; es este el invento atribuido a Juan Gutenberg quien en 1450 en Maguncia (Mainz), Alemania, puso en funcionamiento un mecanismo capaz de realizar esta labor. Los tipos movibles inventados por el impresos Alemán representan cada letra del alfabeto y funcionan en forma similar a un sello de goma de la actualidad.
Este invento, que causó gran impacto en la humanidad por la rapidez con que podían realizarse los trabajos de edición, específicamente de libros, no tardó en difundirse por toda Europa. Así nace la impresión tipográfica.
Hasta la fecha, es la imprenta la herramienta básica para que el periodismo escrito llegue a sus lectores

LA PALABRA IMPRESA

El poder de la palabra impresa, ha demostrado eficientemente su cometido dentro del esquema de la comunicación visual. La manifestación de ideas de la humanidad se ha preservado al paso del tiempo a través de grabados, donde nuestros ancestros plasmaron parte de sus formas de vida, que nos revelan en mayor o menor medida rasgos característicos que nos permiten evaluar aspectos de su cultura.
Como parte de un proceso que nunca concluirá, mientras existan seres humanos, los sistemas de comunicación se han ido depurando y han sido parte importante en todas las etapas del desarrollo humano. Dentro de ese complejo proceso de depuración nació la escritura, luego surgieron los libros y después los periódicos. Todos los vestigios gráficos representan un valioso testimonio histórico del desarrollo de los pueblos.






DESARROLLO DE TECNOLOGÍAS EN LOS PERIÓDICOS

Después que Gutenberg ideara los tipos movibles de metal y una tinta especial para imprimir sobre papel, no hubo modificaciones importante en las artes gráficas durante 360 años. La técnica del impresor alemán fue utilizada en los primeros periódicos, donde los tipógrafos acomodaban los tipos movibles sobre una plancha hasta darle forma a una plana completa. Cuando se requerían ilustraciones, éstas eran esculpidas aparte en madera (xilografía) y después impresas en los espacios en blanco predeterminados en la hoja de papel. Por ejemplo, para imprimir el título del periódico (cabezal) y las letras capitales hechas con exagerada ornamentación, se utilizó la xilografía.

LA PRENSA DE RODILLOS

El primer cambio importante ocurre en 1810 cuando el alemán Friedrich Köening inventó una prensa de rodillos (prensa plana). Para impulsar este aparato fue utilizado un motor de vapor, lo que permitió al periódico Times de Londres imprimir en forma contínua hasta 1,100 ejemplares en una hora. Con el antiguo método sólo alcanzaba un tiraje de 270 ejemplares.
La prensa de rodillos vino a simplificar la labor de los impresores, que así ya pudieron dedicar su tiempo a otras tareas dentro del mismo taller.

FOTOLITO (FOTOMECÁNICA)

Inventado por el alemán Aloys Senefelder, en 1799 se puso en práctica el sistema litográfico (antecedente remoto del fotolito o fotomecánica). Así se pudo, a través de un proceso químico, reproducir cualquier imagen en la superficie de una plancha de piedra e imprimirla posteriormente sobre papel. La litografía vino a sustituir a la xilografía y aunque su utilización primaria fue en las imprentas que producían libros, no tardó en incorporarse este método en la elaboración de periódicos.
La inclusión de fotografías en los diarios, vino a transformar decididamente su personalidad. Aunque la fecha del descubrimiento de la fotografía se fija en 1839, su incorporación a los periódicos ocurrió en 1880 cuando se publica en el New York Daily Graphic el primer medio tono (foto en blanco y negro).
Esto fue posible gracias al método de fotograbado inventado en 1850, que reproduce en relieve sobre una superficie de metal cualquier fotografía. Este grabado es anexado a la plancha que representa una plana. Antes de que surgiera esta novedosa técnica, las ilustraciones de los periódicos eran dibujadas para darle vida y fortaleza a la información.

PRIMER PRENSA ROTATIVA

Utilizando el sistema de rodillos, el norteamericano Richard March Hoe inventó en 1846 la prensa rotativa tipográfica, adicionada con una máquina cortadora y dobladora en su etapa final, o sea que entregaba cortado y doblado el periódico, listo para su distribución. Este tipo de prensa utiliza papel contínuo de un rollo, lo que permitió simplificar aún más la impresión de los periódicos y no pliego por pliego como ocurre con las prensas predecesoras (prensas planas). Además la primer prensa rotativa tipográfica imprimía la hoja por ambos lados, lo que simplificaba todo el proceso a la mitad.
Cabe destacar que los trabajos de gran calidad tipográfica se siguen realizando en prensas planas que imprimen pliego por pliego. Las rotativas además de simplificar los tiempos, sirven para grandes tirajes, lo que las hace ser el tipo de prensa más adecuado para la impresión de periódicos.
Al inventarse el estereotipo la prensa rotativa incluyó los aspectos que conforman hoy una moderna rotativa offset .


Las técnicas de recopilación de noticias también pasaron por transformaciones a mediados del siglo pasado. Con la utilización práctica el telégrafo se convirtió a partir de 1844, en el método ideal de transmisión de noticias a distancia, lo que allanó el camino para el surgimiento de las primeras agencias informativas de 1851. La Guerra Civil de los Estados Unidos (1861-1865), fue un escenario dramático que sirvió como fuente constante de noticias para los periódicos norteamericanos, que tuvieron en el telégrafo una herramienta valiosa para obtener primicias durante el tiempo que duró el conflicto.
Durante esta guerra de secesión, entre los periódicos norteamericanos de la época se dio una cerrada competencia para obtener información de primera mano. Desde entonces, como innovador método para captar un mayor número de lectores, se desplegaron tipos de letra gigantes en el encabezado de la nota principal en la primera plana.

EL LINOTIPO

Otra valiosa herramienta que impulsó notablemente la industria periodística fue el linotipo (Line on Type), inventado por el alemán Ottmar Mergenthaler en 1886 (2). El trabajo realizado a mano por los tipógrafos que en cajitas de madera daban forma a las palabras colocando una a una cada letra (tipo movible), fue sustituido por estas máquinas capaces de componer líneas completas de texto fundido en plaquitas de plomo utilizando un crisol. El parado y composición de páginas en metal, fue simplificado con la utilización del linotipo. Fue tal el avance tecnológico que representó el linotipo para las artes gráficas, que cuando el célebre inventor Tomás Alva Edison vio trabajar esta máquina no dudó en llamarla la octava maravilla del mundo moderno.
Los linotipos utilizaban un teclado donde el operador transcribía renglón por renglón el cuerpo de texto. Una vez concluido un renglón, accionaba una palanca para que el mecanismo fundiera en plomo la plaquita correspondiente a la línea de texto (3).
En 1868 en los Estados Unidos se inventó la máquina de escribir. Antes de que este invento se generalizara y se hiciera presente como parte característica de las salas de redacción de los periódicos, los reporteros escribían en hojas de papel a mano sus notas informativas, mismas que eran interpretadas fielmente por los tipógrafos.

EL OFFSET

Con el desarrollo de la litografía surge en 1905 el proceso offset, a través del cual un original es reproducido con aditamentos químicos sobre una lámina o placa de aluminio (foto offset), que posteriormente es montada en los rodillos de la prensa donde a su vez hace contacto con una mantilla de caucho. Cuando se acciona la prensa, esta mantilla reproduce la imagen sobre el papel. Este procedimiento permitió que los trabajos de impresión tuvieran una calidad sin precedente. A nivel mundial los periódicos comenzaron a utilizar el proceso offset a partir de 1933.

COMPUTADORAS EN ARTES GRÁFICAS

A partir de 1970, el uso de linotipos en los talleres de impresión de los países desarrollados fue descontinuado de manera paulatina, para dar paso al sistema computarizado de reproducción de textos. Así se dio el nacimiento de la fotocomposición tipográfica, también conocida como sistema frío.
Consorcios especializados en computadoras para las artes gráficas (4), iniciaron la construcción en serie de sistemas muy versátiles y veloces para dar forma a los textos, desterrando de los talleres de periódicos e imprentas los ruidosos y lentos linotipos.
A través de la fotocomposición computarizada, muy popular en los años 80s, se obtienen galeras de texto de gran calidad en papel fotográfico, que posteriormente son adheridas en el original de una plana de periódico conforme al formato predeterminado por un diagramador.
Con la tecnología satelital desarrollada en la década de los 60s, las telecomunicaciones en general son mejoradas sustancialmente. Esto es de gran beneficio para el flujo de la información que llega de manera inmediata, de los sitios desde donde se genera, hasta las agencias informativas que las distribuyen a las salas de redacción de los periódicos en forma de texto o fotografías.
Es en la década de los 80s, con la aparición de las computadoras personales (PC) cuando el sistema de producción de periódicos registra el último avance significativo. Cada vez el trabajo se va simplificando y es de mejor calidad gracias al control electrónico de los sistemas.
En definitiva, las salas de redacción se transforman en centros de cómputo, donde los reporteros vierten la información en terminales conectadas a un servidor de red. Las planas de los periódicos son diseñadas e integradas completamente en la pantalla de una computadora con la utilización de programas de definición de página (5).
Ahora también los sistemas para la separación de colores se han simplificado, lo que es otra de las magníficas herramientas tecnológicas con que cuenta el ejercicio del periodismo en la actualidad.
Los implementos que ha puesto la ciencia al servicio del periodismo, son tecnologías que han facilitado y sintetizado la labor de toda la estructura que participa en la elaboración de un diario. Sin embargo, el elemento humano siempre será lo que a final de cuentas defina la verdadera personalidad y trascendencia de los periódicos

GACETA

La Gaceta Oficial del Estado, cuyo primer número, ya bajo este nombre aparece en circulación el 8 de septiembre de 1914, ha servido para la publicación de edictos, resoluciones y decretos de todas las instancias gubernamentales y es, por decirlo de alguna manera, el obituario del gobierno; de allí su carácter legal.

En ella prevalecen las secciones referentes al Gobierno del Estado, como la Comisión Agraria Mixta de la Dirección General de Gobernación, la Secretaría General de Gobierno, resoluciones de la Comisión Estatal Electoral, edictos que promueven cambios de nombre, juicios ejecutivos mercantiles o bien, juicios de remate y, en ciertos periodos, se ha incluido el servicio meteorológico y anuncios de particulares.

Al respecto cabe señalar la década de los años 40, época en la que la Gaceta Oficial rompe rotundamente con su concepto formal, sirve también como instrumento publicitario o medio de difusión de la gestión política del gobernador Jorge Cerdán y como reflejo del sentir nacional por el conflicto bélico que reinaba en Europa -la Segunda Guerra Mundial- y otros acontecimientos del resto del mundo; artículos que a la vez instruían con reportajes alusivos a la historia, cultura y educación nacional e internacional; asimismo se destinaba parte del contenido al fomento del cultivo de la tierra. Es en estas fechas, como en los inicios de su publicación, cuando se hace uso de la editorial.

En el pasado, los documentos originales se copiaban en linotipos y se formaban en galeras (columna con 120 líneas aproximadamente), los cuales eran llevados al Departamento de Composición para hacer ahí las planas y los encabezados con tipo movible. Posteriormente se disponían alrededor de 25 planas al Departamento de Prensas, listas para ser impresas en pliegos y por último ser entregados al Departamento de Encuadernación, para doblarlos y formar cuadernillos.

Actualmente, la Gaceta Oficial se elabora mediante el siguiente proceso: los acuerdos y edictos son entregados previamente para llevar el control de la próxima fecha de publicación; se capturan, corrigen y forman en programas de diseño editorial por computadora, en tamaño carta, en dos columnas, finalmente el Departamento de Offset se encarga de imprimir la Gaceta para distribuirla de lunes a viernes de cada semana.

Las páginas de la Gaceta Oficial significan más que un simple compendio de disposiciones frío y acartonado, es, en realidad, valiosa fuente de investigación histórica porque en ellas se encuentran las resoluciones que han cambiado los horizontes de nuestro Estado

REVISTA
La revista comienza en el año 1888, con la aparición de publicaciones periódicas que no fueran solamente informativas, en forma de almanaques.
Una revista es editada por años y en los que se entregaban datos útiles sobre el clima, las comunicaciones, la población y otros temas informativos, junto con prosa literaria y poemas de breve extensión. Su finalidad era amenizar el ocio de los lectores, y entretener en algunos casos, dependiendo del tipo de revista.
En el transcurso del mismo siglo también nacieron los semanarios, que incluían descripciones de modas y costumbres, acompañadas de crítica social y moral.
Las primeras revistas reunían una gran variedad de material que era de interés para los lectores. Una de las primeras fue una publicación alemana: "Erbauliche Monaths-Unterredungen" (Discusiones Mensuales Edificantes), que apareció entre los años 1663 y 1668. Pronto surgieron otras revistas que se fueron conociendo periódicamente en otros países como: Francia, Inglaterra e Italia; para la década de 1670 se dieron a conocer al público algunas más, ligeras y divertidas. La más conocida de todas ellas en esa época fue "Le Mercure Galant", que se conoció en el año de 1672, que más tarde se cambió de nombre a: "Mercure de France". A comienzos de siglo XVIII Joseph Addison y Richard Steele crearon "The Tatler" (1709-1711), la cual aparecía tres veces por semana. La Enciclopedia Británica las define como: “una colección de textos (ensayos, artículos, reportajes, poemas), muchas veces ilustradas".
La publicación de revistas se fue consolidando como actividad altamente rentable en todo el planeta. Debido a la gran expansión de la televisión y los medios audiovisuales.
Es importante señalar que las revistas tuvieron un surgimiento similar al de los periódicos, hoy en día es uno de los medios escritos más vendidos y utilizados.
Publicación
Se compone de una variedad de artículos sobre varios temas o alguno en específico. Producida habitualmente por una editorial, su periodicidad puede ser, generalmente, semanal, bisemanal, quincenal, mensual o bimestral, y el formato puede ser a todo color y/o a blanco y negro,aunque es más común ver la revista a color. Se enlistan como partes de una revista: volanta, título, bajada, cuerpo, fotografía referencias, infografía/gráficos y columna.
Tipos

En la actualidad se conocen muchos tipos de revistas, las cuales sirven a audiencias diversas desde infantiles hasta adultas. Entre los tipos de revistas se señalan las especializadas en algún tema en particular: cristianas, juveniles, para niños, para segmentos, o especializadas en cocina, deportes, o algún otro tema de interés, como lo son las revistas culturales, políticas, científicas o literarias.
Las revistas se clasifican en:
Informativas.
De entretenimiento.
De apoyo.
Científicas.
De "Fama" que son puras verdades de la vida cotidiana

LIBROS






Los libros consisten en un conjunto de hojas de papel, organizadas y encuadernadas que conforman una obra o volumen. Esta obra puede ser literaria, científica o técnica y filosófica, entre muchas otras temáticas.
Los libros, como se entienden clásicamente, es aquel volumen, escrito en hojas de papel. El cual, posteriormente a estar finalizado, sale a su venta por medio de las librerías. Los libros, puede llegar a tratar, sobre los más diversos temas, de la vida del ser humano. Los hay de cocina, de autos, de perros, de ficción, de drama, de suspenso, de miedo y de mundos mágicos, de fantasía.
Ahora, con respecto a cuál es la historia de los libros, esta comienza con las planchas de barro. Plancha, la cual, era escrita por medio de un punzón, el cual iba desarrollando, principalmente, dibujos que expresaban la idea global, de quien los dibujaba. Es así de precario, el comienzo de la historia de los libros. Historia la cual, se fue forjando de manera bastante pausada y lenta.
Posteriormente, la historia de los libros, toma un giro radical, de la mano de los papiros. Rollo de papel, el cual era utilizado por los romanos, los egipcios y los griegos. Este tipo de papel, el cual era extraído de los juncos que existían en la rivera del río Nilo, eran enrollados por medio de una barra de papel. La mayoría de los papiros, los libros de la antigüedad, eran bastante largos. Pero en la mayoría de los casos, se les reducía su tamaño y se escribían por medio de varios de estos, los cuales eran guardados, en forma de verdaderos tomos.
Para conseguir una copia de los papiros, ya que la historia todavía no había entregado a la humanidad, la imprenta, se tenían que pagar un altísimo precio. Ya que la copia de estos, era realizada por medio de la mano de diversos escribanos. Los cuales se demoraban, bastante, en la copia de la mayoría de los papiros. Por ende, por ser un trabajo tan agotador, es que cobraban tan caro.
De manera posterior, en la historia de los libros, aparece el pergamino, en el siglo II a.c. Que tiene su base de fabricación, en el cuero de los animales de la época. La gracia de los pergaminos, es que podían llegar a durar bastantes años más, que los papiros. Los cuales se desasían meridianamente rápido, como para conservar sus contenidos, a menos que se sacaran copias de ellos, de manera constante.
Posteriormente, en la historia de los libros, aparecen los códices, en el siglo IV d.c. O libros, en latín. Los cuales eran diversas hojas, en forma de cuadernillo, las cuales eran hechas con madera y cubiertas con cera. Por ende, con algo afilado, se podía escribir sobre ellas y, si se requería, se podía borrar. De igual manera, en estos libros, a veces se intercalaban hojas de pergamino, ya que de aquella manera, era aún más fácil escribir. Con el paso de los tiempos, se fueron cambiando las hojas de madera, por las de cuero.
En la Edad Media, los libros fueron escritos principalmente por los diversos monjes de monasterio, que existían en toda Europa. Ellos todavía los escribían a mano. Muchos de los cuales, eran copias de obras clásicas de Grecia y Roma. La mayoría de estos libros, poseían incrustaciones valiosas, oro y otros materiales finos. Por ende, en esta parte de la historia, la cual transcurre en la edad de la unión de la Fe con la Razón, los libros eran muy costosos. Por ende, sólo algunos monarcas, se podían dar el lujo, de comprarlos.
Eso sí, para el Renacimiento europeo, en 1456, el alemán Johann Gutenberg, crea la primera imprenta occidental basada en los tipos móviles de metal. La primera impresión, fue la “Biblia de Gutenberg”.
Uno de los factores contribuyentes a este hecho historico, el cual marca un antes y un después, en la historia de los libros, es que ya existía el papel. El cual fue aprendido por los europeos, de los musulmanes.
Luego de este hecho, en la historia de los libros, prácticamente, nada ha cambiado. Lo único que se ha logrado, es mecanizar aún más el proceso, hacerlo más rápido, a partir de la Revolución Industrial. Lo mismo que ha ocurrido, con la mayoría de la producción mundial de bienes finales. También hoy en día existen los libros electrónicos o ebooks, los que exploraremos en otro artículo.

miércoles, 1 de abril de 2009

CINE!!









Primeros pasos del cinematógrafo

La idea de capturar el movimiento por medios mecánicos es muy antigua. Existieron antecedentes en la cámara oscura, o el taumatropo. La técnica para captar la realidad por medios luminosos había sido ya desarrollada por los inventores del daguerrotipo y la fotografía, a mediados del XIX. Thomas Alva Edison, inventor de la lámpara incandescente y el fonógrafo, estuvo muy cerca también de inventar el cine, al crear el kinetoscopio, el cual, sin embargo, sólo permitía funciones muy limitadas. Inspirándose en éste, Antoine Lumière creó el cinematógrafo. La primera presentación fue en el ya mencionado 28 de diciembre de 1895, y consistió en una serie de imágenes documentales, de las cuales se recuerda para la anécdota aquella en la que un tren parecía abalanzarse sobre los espectadores, ante lo cual éstos reaccionaron con un instintivo pavor.
Por un tiempo, el cine fue considerado una atracción menor, incluso un número de feria, pero cuando George Méliès usó sus habilidades y conocimientos de magia, y los aplicó bajo la forma de efectos especiales, los noveles realizadores captaron las grandes posibilidades que el invento ofrecía. De esta manera, en la primera década del siglo XX surgieron múltiples pequeños estudios fílmicos, tanto en Estados Unidos como en Europa. En la época, los filmes eran de pocos minutos y metraje, trataban temas más o menos simples, y tanto por decorados como por vestuario, eran de producción relativamente barata. Además, la técnica no había resuelto el problema del sonido, por lo que las funciones se acompañaban con un piano y un relator (ver cine mudo). Pero en este tiempo surgieron la casi totalidad de los géneros cinematográficos (ciencia ficción, históricas o d época); el género ausente fue, por supuesto, la comedia musical, que debería esperar hasta la aparición del cine sonoro.
También en la época se produjeron los primeros juicios en torno a los derechos de autor de las adaptaciones de novelas y obras teatrales al cine, lo que llevaría con el tiempo a la creación de las franquicias cinematográficas basadas en personajes o sagas.




Hollywood y el Star System




En Estados Unidos, el cine tuvo un éxito arrollador, por una peculiar circunstancia social: al ser un país de inmigrantes, muchos de los cuales no hablaban el inglés, tanto el teatro como la prensa o los libros les estaban vedados por la barrera idiomática, y así el cine mudo se transformó en una fuente muy importante de esparcimiento para ellos.
Oliendo este negocio, y basándose en su patente sobre el kinetoscopio, Thomas Alva Edison intentó tomar el control de los derechos sobre la explotación del cinematógrafo. El asunto no sólo llegó a juicio, de Edison contra los llamados productores independientes, sino que se libró incluso a tiro limpio. Como consecuencia, los productores independientes emigraron desde Nueva York y la costa este, en donde Edison era fuerte, hacia el oeste, recientemente pacificado. En un pequeño poblado llamado Hollywood, encontraron condiciones ideales para rodar: días soleados casi todo el año, multitud de paisajes que pudieran servir como locaciones, y la cercanía con la frontera de México, en caso de que debieran escapar de la justicia. Así nació la llamada Meca del Cine, y Hollywood se transformó en el más importante centro cinematográfico del planeta.
La mayor parte de los estudios fundados en aquella temprana época (Fox, Universal, Paramount) eran controlados por judíos (Darryl F. Zanuck, Samuel Bronston, Samuel Goldwyn, etcétera), y miraban al cinematógrafo más como un negocio que como un arte. Lucharon entre sí con tesón, y a veces, para competir mejor, se fusionaron: así nacieron 20th Century Fox (de la antigua Fox) y Metro-Goldwyn-Mayer (unión de los estudios de Samuel Goldwyn con Louis B. Mayer) Estos estudios buscaron controlar íntegramente la producción fílmica. Así, no sólo financiaban las películas, sino que controlaban a los medios de distribución, a través de cadenas de salas destinadas a exhibir nada más que sus propias películas. También contrataron a directores y actores como si fueran meros empleados a sueldo, bajo contratos leoninos; fue incluso común la práctica de prestarse directores y actores entre sí, en un pasando y pasando, sin que ni unos ni otros tuvieran nada que decir al respecto, amarrados como estaban por sus contratos. Esto marcó la aparición del star-system, el sistema de estrellas, en el cual las estrellas del cine eran promocionadas en serie, igual que cualquier otro producto comercial. Sólo Charle Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford se rebelaron contra esto, pudiendo hacerlo por su gran éxito comercial, y la salida que encontraron fue sólo crear un nuevo estudio para ellos solos: United Artists. Se habla así, de la producción hollywoodense entre las décadas de 1910 y 1950, como de cine de productor, en donde contaba más el peso del productor que conseguía el financiamiento, que el director encargado de plasmar una visión artística.




Cine mudo




Suele hablarse de cine mudo, de la época silente o muda, y esto no es del todo exacto aunque es cierto que las proyecciones no podían por sí mismas sino mostrar imágenes en movimiento sin sonido alguno. Pero las proyecciones en las salas iban acompañadas de la música tocada por un pianista o una pequeña orquesta y además comentada por la voz de un explicador, imprescindible figura que hacía posible que multitudes analfabetas o inmigrantes desconocedores del idioma entendieran la película. Además las productoras encargaban partituras originales para sus películas más prestigiosas, con lo que al cine ya sólo le faltaba hablar, pero se tenía ya la concepción de una obra creada entre la imagen y el sonido. El cine mudo, en realidad, mudo del todo, en cierto modo no era.




El cine mudo europeo




Mientras tanto, el cine seguía otros caminos en Europa. Allí, el sentido del negocio se basó en el monopolio del celuloide. Surgieron grandes empresas cinematográficas que, con Francia a la cabeza, dominaron el mercado mundial hasta la Gran Guerra, en que su hegemonía fue reemplazada por la de la industria estadounidense. Hasta 1914, Europa, con productoras como la Gaumont, la Pathé o la Itala films, dominaron los mercados internacionales. Así, el cine cómico francés, con André Deed y Max Linder o el colossal italiano, con grandes escenografías y participación de extras, en películas como Quo vadis? (1912) o Cabiria (1914) fueron la escuela donde aprendieron Charles Chaplin y el cine cómico norteamericano o David W. Griffith que asumió los presupuestos del peplum en Judith de Betulia o Intolerancia. Más tarde Europa sufrió una patente decadencia debido a la Primera Guerra Mundial, que marcó la pérdida de la preponderancia internacional de su cine.
Aún así, tras la guerra, se crearon obras maestras que iban a crear escuela. El movimiento más importante en estos años fue el
Expresionismo, cuyo punto de partida suele fijarse con la película El gabinete del doctor Caligari (1919), y cuya estética extraña y alienada respondía a los miedos de la Europa de postguerra, seguida después por Nosferatu, el vampiro (1922). También, en paralelo al movimiento surrealista en pintura y literatura, surgió un cine surrealista, cuyo exponente más célebre es Un perro andaluz.




La creación del lenguaje cinematográfico


El acorazado Potemkin, de Sergéi Eisenstein
En esos años, la técnica de contar una historia en imágenes sufrió una gran evolución. Los primeros cineastas concebían al cine como teatro filmado. En consecuencia, los escenarios eran simples telones pintados, y se utilizaba una cámara estática. A medida que pasó el tiempo, los directores aprendieron técnicas que hoy por hoy parecen básicas, como mover la cámara (por ejemplo, el travelling) o utilizarla en ángulo (picado, contrapicado), pero que en esa época eran ideas revolucionarias. También se pasó desde el telón pintado al escenario tridimensional, por obra especialmente de los filmes históricos rodados en Italia en la década de los años diez (Quo vadis? o Cabiria).
Dos cineastas fueron claves en este proceso. En
Estados Unidos, David W. Griffith, con El nacimiento de una nación e Intolerancia, cambió el cine para siempre, hasta el punto que se afirma que con él nace de verdad el lenguaje cinematográfico. En la Unión Soviética, otro tanto realiza Sergéi Eisenstein, con películas claves como El acorazado Potemkin u Octubre, entre otras; a Eisenstein se le debe el llamado montaje de atracciones, que busca mezclar imágenes chocantes para provocar una asociación emocional o intelectual en el público. Gracias a ellos, y a los expresionistas alemanes ya mencionados, el lenguaje fílmico alcanza su madurez en la década de 1920.




El cine sonoro




La siguiente gran barrera era incorporar sonido a las películas. En 1927, los estudios Warner Bros, que se encontraban en una muy delicada situación financiera, apostaron por integrar un nuevo sistema de sonido. El resultado fue El cantante de jazz, la primera película sonora de la historia, en la que Al Jolson se inmortalizó pronunciando las palabras inaugurales: «ustedes aún no han escuchado nada». Ante el éxito, pronto todos los grandes estudios montaron sus propias películas sonoras, y pronto el cine mudo pasó a ser algo del pasado.
La aparición del cine sonoro originó un terremoto de proporciones entre los actores, pocos de los cuales pudieron dar el salto desde el cine mudo al sonoro. Viejas glorias fílmicas vieron naufragar sus carreras ante su mala dicción o su pésima voz, y nuevas surgieron en su reemplazo. Quizás el único de los grandes del cine mudo que siguió tozudamente haciendo filmes mudos fue
Charles Chaplin, con Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940).
El surgimiento del cine sonoro llevó al desarrollo del concepto de
banda sonora. El antiguo pianista que acompañaba las funciones fue dejado en el olvido. La primera gran banda sonora digna de ese nombre es la que Max Steiner compuso para el King Kong de 1933.







La industrialización del cine hizo nacer también las llamadas convenciones de género, y por ende, los géneros cinematográficos propiamente tales.
El primer cine era documental: escenas de obreros saliendo de las fábricas y cosas así. Pero el
cine documental en cuanto tal, recién vino a nacer en 1922, con el filme Nanuk el esquimal. Aunque nunca demasiado popular, de tarde en tarde se rodarían algunos clásicos, como por ejemplo El mundo sumergido, de Jacques Cousteau.
El
cine histórico y bíblico, por su parte, caminarían de la mano, en la búsqueda de la espectacularidad. Desde antiguo se habían rodado películas sobre la vida de Cristo (por ejemplo, Del pesebre a la cruz (1912). Sin embargo, el cineasta que le dio verdadera carta de naturaleza al cine histórico o bíblico fue Cecil B. DeMille, con hitos como Los diez mandamientos (versión original de 1923 y remake de 1956), Rey de reyes (1927) o Cleopatra (1934). Otro clásico de época es Lo que el viento se llevó, estrenada tras varias peripecias en 1939.
En la década de 1930 surgen también, estrechamente hermanados, el
cine de gángsters y el cine negro. Hitos claves del cine gangsteril fueron el Scarface de 1932 o Hampa dorada, y un director clave fue Howard Hawks. Su éxito se explica por la dosis de crítica social que dichos filmes envolvían, sobre la situación posterior a la Gran Depresión de 1929. Además, fueron campo de experimentos formales con la iluminación, con fuerte influencia de los cineastas europeos herederos del Expresionismo, muchos de los cuales habían llegado a Hollywood huyendo del Tercer Reich, por ese entonces ascendente. Quizás el actor más asociado con el género es Humphrey Bogart, con clásicos como Casablanca, El halcón maltés o El sueño eterno.
El cine fantástico y de
ciencia ficción había también experimentado su propio desarrollo, paralelo a un elemento que le era indispensable: el desarrollo de los efectos especiales. Ya Méliès había diseñado una curiosa fantasía llamada De la Tierra a la Luna, vagamente basada en la novela de Julio Verne. La gran película del cine mudo de ciencia ficción fue Metrópolis, de Fritz Lang (1927), la cual marcó estéticamente a muchos cineastas posteriores, pero que en su tiempo fue un fracaso de taquilla, costoso para los cánones de la época, y que por lo tanto, relegó a la ciencia ficción fílmica al plano de mero entretenimiento, sin mayor trascendencia intelectual, estigma que pesaría sobre el género hasta 2001: Odisea del espacio (1968). En la década de 1930, coincidiendo con la Gran Depresión y el Nazismo, se puso de moda el cine de terror, con clásicos como Dracula (con Béla Lugosi, dirigida por Tod Browning, en 1931), o El doctor Frankenstein de James Whale, con Boris Karloff (1931). Con éstos y otros filmes, los Estudios Universal crearon la imagen moderna de los clásicos monstruos de la literatura de terror.
La llegada del sonido permitió también el desarrollo de la
comedia musical, género harto más amable, incluso de evasión, en donde primaba el peso de los números musicales y canciones por sobre la historia, y que fue el vehículo de lucimiento para diversos bailarines. Los más importantes fueron la dupla conformada por Ginger Rogers y Fred Astaire. El gran clásico del género es Cantando bajo la lluvia (1952).
Un género típicamente norteamericano que se desarrolló en aquellos años, fue el
Western, en particular gracias al trabajo de cineastas como John Ford. El gran actor de westerns de la época fue John Wayne. El género fue muy exitoso en Estados Unidos, por construir una mitología fílmica de carácter nacionalista.
Su importancia tuvieron también los filmes de aventuras y de
capa y espada. Muy exitoso en ese tiempo fue el cine de piratas. Quizás el más recordado héroe posterior a Douglas Fairbanks sea Errol Flynn (Capitán Blood, 1935), quien más o menos tomó su relevo en la década de 1930.
En cuanto a la comedia, su edad de oro comenzó con los
Keystone Cops, los alocados cortos con policías de Mack Sennett, que inventaron el concepto de gag, incluyendo uno clásico: lanzarle pasteles de crema a la cara de la gente. Pero el primer gran personaje cómico fue el vagabundo sin nombre que Charles Chaplin interpretara en numerosos cortos, y más tarde en largometrajes como The Kid (1921) o Luces de la ciudad (1927). Otro cómico importante fue Buster Keaton. Más tarde llegaron El gordo y el flaco, Los Tres Chiflados, y Jerry Lewis.
Por último se debe mencionar que con los largometrajes
Blancanieves y los siete enanitos (1937) y Fantasía (1940), Walt Disney impulsó definitivamente la industria del cine de animación, aunque la primera película del género es El Apóstol (1917), producida en Argentina por Quirino Cristiani.


El director Orson Welles.




Posiblemente la cúspide de las posibilidades del cine de la época, en términos de lenguaje cinematográfico, haya sido alcanzada por el filme Ciudadano Kane, de Orson Welles, en 1941. Película polémica en su época, ha sido reconocida en retrospectiva como uno de los grandes hitos fílmicos de todos los tiempos, y sumó todos los experimentos conceptuales de la época, cerrando caminos y abriendo otros, razón por la cual figura regularmente como una de las mejores películas de todos los tiempos, en listados y reseñas críticas.
Distribución de las películas
Siendo el cine el único
multimedia de la época, y estando su producción bien controlada por los grandes estudios, se desarrolló todo un mecanismo de producción industrial de películas. Así, se programaba no la exhibición de una película pura, sino de verdaderos rotativos que ofrecían, por el mismo precio, una serial y dos películas. A la película principal se sumaba una de menor costo, y producción barata y apresurada, que por su condición de relleno, pasó a ser llamada serie B. Posteriormente la serie B evolucionaría hasta ser un género por derecho propio, pero en aquel tiempo, iba adosada al cine normal.
Las llamadas
seriales dominicales eran historias dirigidas al público infantil o juvenil, y que por ende, ofrecían historias de vaqueros, de aventuras o de ciencia ficción. Constaban de una docena de capítulos, de algunos minutos de extensión cada uno, y terminaban en cliffhangers que obligaban al espectador a acudir al cine el domingo siguiente, para saber cómo el protagonista saldría del peligro de muerte. Historias dominicales de matinée como por ejemplo Flash Gordon contra el universo no sólo le dieron carta de naturaleza en el cine a personajes por entonces recientes como Flash Gordon, Superman o Batman, sino que son la evidente fuente de inspiración para hitos fílmicos posteriores como Star Wars o Indiana Jones.
En la época comenzó también la relación entre el negocio del cine y el de la música. Personajes tan disímiles como
Mario Lanza, Frank Sinatra, Marlene Dietrich, Jorge Negrete o Carmen Miranda, por mencionar unos pocos ejemplos casi al azar, desarrollaron carreras paralelas como cantantes y actores, con éxito variable según la época y el país.




Cine fuera de Estados Unidos




Fuera de Estados Unidos, florecieron varias cinematografías nacionales. Las más pujantes quizás correspondieran a los regímenes totalitarios, quienes comprendieron el enorme poder propagandístico que había en el cine. Así, la Unión Soviética fomentó un tipo de cine que ensalzaba la patria soviética y la Revolución de 1917, sea contra la antigua burguesía zarista, sea contra el invasor alemán durante la Segunda Guerra Mundial (por ejemplo, Alexander Nevski, de Eisenstein). En Italia, el régimen fascista de Mussolini ordenó a los estudios Cinecittà crear una serie de películas fastuosas, en la tradición del colossal italiano de la década de 1910, que sirvieran para ensalzar la antigua grandeza romana, de la que Mussolini se sentía heredero; el representante más fiel de este cine fascista es probablemente el Escipión el Africano rodado en 1937. En Alemania, si bien no hubo un fuerte control sobre el cine, sí se rodaron numerosos documentales ensalzando a los nazis, como por ejemplo El triunfo de la voluntad; varios cineastas contrarios al régimen, por su parte, prefirieron marchar al exilio, como por ejemplo Fritz Lang.
A la vez, en Latinoamérica habían algunos intentos por crear una industria fílmica nacional en cada uno de los países independientes, frecuentemente con apoyo y subsidios del Estado. Sin embargo, con la probable excepción de
México, en donde surgieron figuras como Jorge Negrete, María Félix o Cantinflas, estos esfuerzos tendieron a ser más bien infructuosos. Muchas de estas estrellas, apenas podían, tentaban hacer carrera en el extranjero, en particular en Hollywood, como fue el caso de Carmen Miranda, reina de las banana movies.
Mención aparte merece el surgimiento de
Bollywood en la India. Ya en 1913 se había fundado un estudio dirigido por Dadahaseb Phalké, que produjo unas treinta películas en diez años. Sin embargo, fue con Alam Ara (1931), la primera película sonora de la India, la que marcó un antes y un después, al crear una de las más características tradiciones de Bollywood: el peso de los números musicales dentro de los filmes. A partir de entonces se diseminaron por la India varios centros de producción que se especializaron: cine histórico y superproducciones en Bombay, dramas románticos en Poona, fantasía en Calcuta. La barrera idiomática en un subcontinente con centenares de lenguas hizo que el cine occidental apenas llegara a dichas tierras, pero la gran población le permitió a este mercado cinematográfico ser prácticamente autosuficiente, de modo que Bollywood creció de manera paralela y autónoma al cine hollywoodense, europeo o soviético, desarrollando sus propios códigos y cánones, a veces sumamente extraños para el espectador occidental, pero que le confieren un sabor único dentro de la cinematografía mundial.





Hollywood entra en crisis




Para la Segunda Guerra Mundial, la maquinaria productiva de Hollywood estaba tan bien engrasada, que muchos estudios, controlados por judíos, pudieron prestar activos servicios creando filmes más o menos propagandísticos de apoyo a los Aliados, y en contra del Eje. Pero una vez terminada la conflagración, Hollywood experimentó problemas.
En primer lugar, hubo juicios contra los estudios por el monopolio que ejercían. En
1948, los tribunales de justicia les obligaron a desprenderse de las cadenas de cine, debiendo limitarse a la producción de las películas, perdiendo la distribución. Al mismo tiempo, los artistas, cada vez más célebres, empezaron a rebelarse contra las imposiciones de los estudios. Olivia de Havilland llevó su contrato a juicio, y tras un largo tiempo litigando, ganó. Con esto, el control que los estudios ejercían sobre actores y directores, se resquebrajó.
Para colmo, Hollywood debió afrontar un nuevo enemigo: la popularización de la
televisión. Las series de televisión barrieron con las series de matinée, y los noticiarios televisivos reemplazaron a los cinematográficos. En un tiempo, se pensó que la televisión acabaría con el cine.
Hollywood respondió reforzando los aspectos en los cuales la televisión no podía competir, concretamente la espectacularidad. Así, el género
épico experimentó un nuevo auge, con filmes como El manto sagrado, Sinuhé el egipcio o Ben-Hur. Todos ellos se beneficiaron de avances técnicos como la pantalla panorámica, gracias a innovaciones como el cinerama o el cinemascope.
En esta época se estandarizó el
cine en color. Technicolor ya había nacido en el año 1917, aunque en un proceso más rudimentario que sólo utilizaba dos colores, que evolucionó a lo largo de los años 20 y primeros 30, hasta que en 1934 se estrenó la primera película con una escena de acción real en Technicolor de tres colores, El gato y el violín. Poco después Becky Sharp (1935) sería el primer largometraje íntegramente rodado a color. A pesar de todo ello, las complicaciones de rodar a color (se requería el triple de luz que con el sistema en blanco y negro y cámaras tres veces más grandes y pesadas) hizo que el cine en blanco y negro siguiera predominando una década y media más. Con la evolución y simplificación de Technicolor así como la aparición de otras compañías de cine a color como Eastmancolor entre otras que estimularon la competencia, el cine en blanco y negro quedó relegado a películas de bajo presupuesto o en las que era necesario por razones exclusivamente artísticas.







Cine de autor contra cine de productor




Mientras Hollywood bregaba por superar la crisis, en el resto del mundo se imponían nuevas ideas fílmicas. Impregnados del espíritu de las vanguardias artísticas de la primera mitad del XX, en Europa comenzó la experimentación formal, que llevó a la creación de nuevas formas fílmicas.
La primera de ellas, en la
Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial, fue el Neorrealismo. Nació en Italia, como reacción al cine fascista del régimen de Mussolini, y buscaba la máxima naturalidad, con actores no profesionales, iluminación natural, etcétera, y con un cine de fuerte crítica social. Se considera inaugurado el género con Roma, ciudad abierta (1945), aunque suele considerarse como su mayor representante el Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica (1948). El Neorrealismo se agotó pronto, pero muchos cineastas formados o desarrollados en éste, siguieron rodando después (Federico Fellini, Luchino Visconti, Roberto Rossellini, etcétera).
Esta tendencia hacia un cine más realista y menos espectacular fue recogida en otros lugares de
Europa. En Francia, François Truffaut le dio el definitivo empuje a la nouvelle vague, con filmes como Los cuatrocientos golpes; los cineastas se agruparon en torno a la revista Cahiers du Cinéma, que utilizaron como vehículo de sus ideas sobre el cine. Destaca, aparte de Truffaut, J. L. Godard (Al final de la escapada). Este fenómeno encontró paralelo en el free cinema inglés, y después se proyectó en Latinoamérica, muy en particular en el cinema novo de Brasil, con filmes como Dios y el diablo en la tierra del sol.
Gran parte de la actividad intelectual en torno al cine se desarrollaba no en los estudios de productores, sino en los foros, en donde se proyectaban filmes, y se discutía sobre ellos entre el público interesado.
Cahiers du Cinéma definió su propio cine como un cine de autor, o sea del director, frente al cine hollywoodense, el cual era considerado cine de productor, y por ende, reivindicaba la mirada artística y personal del director, por encima de las exigencias comerciales. Esto le abrió las puertas a cineastas con propuestas tan personales como Ingmar Bergman (El séptimo sello), Luis Buñuel (Los olvidados, Viridiana, Belle de jour), Stanley Kubrick (2001: Odisea del Espacio o La naranja mecánica), Pier Paolo Pasolini (Salò o los 120 días de Sodoma), Werner Herzog (Aguirre, la cólera de Dios ), o Andréi Tarkovski (Stalker), por ejemplo, además de allanar el camino para cineastas no europeos, como por ejemplo el japonés Akira Kurosawa (Rashomon). También hubo filmes que trataron géneros considerados como típicamente hollywoodenses y los plantearon en sus propios términos, como por ejemplo Barbarella (la ciencia ficción), Los paraguas de Cherburgo (la comedia musical), El Evangelio según San Mateo (el cine bíblico) o El bueno, el malo y el feo (el western).
La ironía es que muchos actores y actrices de estos movimientos, con el tiempo se convirtieron en estrellas tan rutilantes como las hollywoodenses: fue el caso de
Brigitte Bardot, Catherine Deneuve, Isabelle Adjani, Jean-Paul Belmondo, etcétera. Parte de su encanto radicaba en que se permitían muchas libertades sexuales que las estrellas de Estados Unidos no podían o no querían por la censura imperante en Hollywood.
Tampoco desapareció en Europa el cine comercial. El despliegue de colosalismo por parte de Hollywood encontró respuesta en el desarrollo del
peplum primero, y cuando éste se agotó, en el spaghetti western. Fuera de Europa también hubo otras manifestaciones fílmicas que se hicieron prontamente comerciales, como por ejemplo el cine de artes marciales procedente de Hong Kong. Todas estas productoras trabajaban artesanalmente, y no podían competir con la alta calidad técnica de Hollywood, por lo que se esforzaron en la cantidad, redefiniendo así el cine de serie B.
La renovación del cine en Estados Unidos




Nuevo cine estadounidense




Todos estos cambios en el cine, que seguían de cerca a la sociedad, iban a golpear al cine de Estados Unidos. Así es como en las décadas de 1960 y 1970 se formaron una serie de nuevos cineastas, que redefinieron la noción de cine hollywoodense. A pesar de sus muy dispares temáticas y preocupaciones, o quizás por eso mismo, todos tenían en común el privilegiar una mirada personal o autoral de sus películas, por sobre el cine comercial. Se suele considerar como el pionero de este movimiento a John Cassavetes, junto a otros nombres como Shirley Clarke, Barbara Loden, Paul Morrissey, Elaine May, Mark Rappaport y Robert Kramer. Directores como Woody Allen, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert Altman o Peter Bogdanovich también contribuyeron a ese paso del cine americano, pero siempre más amparados por la industria y sin alcanzar los extremos de marginalidad que caracterizaron al grupo de Cassavetes.
Los nombres de
Steven Spielberg y George Lucas son asociados con frecuencia al cine comercial que imperó desde la década de 1980 en adelante, pero no siempre se recuerda que en sus inicios, eran cineastas independientes cuyas propuestas (American Graffiti en el caso de Lucas, o Tiburón en el de Spielberg) eran consideradas como excéntricas.
También prendió con fuerza, en la
serie B, el cine explotation, en respuesta al cine de bajo presupuesto que llegaba desde el extranjero. El género más autóctono en la serie B estadounidense de la época fue el Blaxploitation, que trataba historias de pandillas y maleantes negros, con altas dosis de violencia y sexo para la censura de la época.




El cine reciente




Marcado en parte por los sucesos de la década de 1970 (Watergate, Vietnam, el fin del movimiento hippie), el cine de ese tiempo se había vuelto más oscuro, con filmes como El padrino, Apocalypse Now o Cabaret, por mencionar ejemplos dispersos. En cuanto a películas de simple entretenimiento, se pusieron de moda las de catástrofes, como por ejemplo Aeropuerto e Infierno en la torre, con el productor Irwin Allen explotando el género hasta el agotamiento.
Sin embargo, en
1977, el cineasta George Lucas, con su película La guerra de las galaxias, cambió esto para siempre. Lucas hizo un trato con Fox, que los ejecutivos del estudio consideraron muy ventajoso, por el cual la Fox se llevaba las ganancias por la película, y Lucas por la mercadotecnia; por los resultados posteriores, mucho mejores para Lucas que para la Fox, los estudios entendieron que las películas podían ser explotadas económicamente de manera mucho más amplia que hasta la fecha. Surgió así el concepto moderno de blockbuster, una película que se vende como "estreno de la temporada", que supondrá un gran golpe de taquilla, y que será el vehículo principal para la venta de una extensa mercadotecnia, a través de la concesión de una franquicia sobre la película y sus personajes, a jugueterías que venderán figuras con el personaje, cadenas de comida rápida que harán promociones, etcétera. Algunos de estas primeras películas explotadas con mayor o menor habilidad como modernos blockbuster fueron Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg o Superman de Richard Donner; en 1981 George Lucas y Steven Spielberg unieron fuerzas para una nueva franquicia, la de Indiana Jones.
El concepto de la película como una franquicia desarrolló también el concepto de
secuela. Existían algunas previamente (El Padrino II, La novia de Frankenstein, etcétera), e incluso una franquicia fílmica como James Bond había acumulado la respetable cantidad de una decena de entregas, pero con secuelas como Superman II, Rocky II o El imperio contraataca, el pensar las películas como eventos con posible continuación para explotar la franquicia dejó de ser algo excepcional, para pasar a ser la norma.
Una consecuencia de lo anterior es que el cine se hizo más liviano, perdiendo profundidad temática. Esto se debía a que el mayor público consumidor de cine eran los adolescentes, y por ende, las películas comerciales tendieron a volverse más banales con el paso del tiempo.




Cine comercial contra cine arte




A medida que las películas de Hollywood se hacían cada vez más gigantes en forma, y más escasas de contenido, el cine de otras regiones fue reaccionando a su vez. Así, se profundizó la grieta entre el llamado cine comercial, cuya principal factoría siguió siendo Estados Unidos, y el cine arte, elaborado en mayor abundancia en otras regiones del mundo. Esto se debió a varias razones. Por una parte, el cine comercial se hizo cada vez más caro de producir, y por ende, menos productoras podían incursionar en él (fundamentalmente de Estados Unidos); aunque esta tendencia se revirtió en parte con el auge de la computación, como lo prueban filmes europeos comerciales como los manufacturados por Luc Besson (Nikita, El quinto elemento), por ejemplo. En segundo lugar, realizar películas con contenido artístico se transformó para los círculos culturales europeos, latinoamericanos o asiáticos en una especie de estandarte cultural, para oponerse a la cultura de los Estados Unidos. De todas maneras, esta línea divisoria, muy marcada en las décadas de 1980 y 1990, se fue diluyendo entrado el siglo XXI, porque las nuevas posibilidades de los efectos especiales por computadora y el cine digital permitieron abaratar los costos de las películas comerciales. Además, el cine arte nunca desapareció por completo de Estados Unidos, como lo prueba un cineasta como David Lynch (Terciopelo azul, Twin Peaks), el cual, de todas maneras, para muchas de sus películas debió recurrir a capitales europeos.
Esta línea divisoria se observó en particular en el ámbito de los premios. Las películas "comerciales" aspiraban a ganar principalmente el
Oscar, mientras que aquellas realizadas con vocación de "cine arte" tendían a buscar reconocimiento en Cannes, Berlín, o Venecia. Aunque esto sigue sin ser una regla absoluta, ya que hubo películas "comerciales" que buscaron reconocimiento artístico en Cannes (por ejemplo, Shakespeare in Love), y cineastas "artísticos" que buscaron publicidad en Hollywood (por ejemplo, Pedro Almodóvar).
El movimiento más importante relacionado con el cine europeo de la época fue el movimiento
Dogma 95. Planteándose como reacción al cine comercial, postulaban un cine naturalista, sin efectos de sonido ni banda sonora, con actuaciones más bien espontáneas, y filmadas con iluminación natural. Esto fue posible en buena medida gracias a la aparición de la cámara digital. Ideológicamente, Dogma 95 se inscribía en la línea intelectual de la crítica a la burguesía, tan cara al cine europeo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Nada de esto era nuevo, porque en su tiempo, el Neorrealismo había adoptado presupuestos muy parecidos, y por análogas razones. Y por similares motivos también, Dogma 95 tuvo una muy corta vida, y sus cultores volvieron lentamente a los usos del cine de siempre, aunque los cineastas formados a su alero ejercieron una marcada influencia cultural. El más conocido de ellos es Lars von Trier, quien de todos modos después se desmarcó del movimiento.




Cine y Postmodernidad




Para cierto sector de la crítica, el cine ingresó hacia la década de 1980 en el Postmodernismo. De ahí que se hablara del agotamiento de las vanguardias, de la imposición del concepto de simultaneidad por sobre el de continuidad, del reciclaje de viejos materiales. Hitos de este cine postmoderno serían filmes como Blade Runner (1982) o Pulp Fiction (1994), filmes armados a partir de la recreación de viejos códigos fílmicos y literarios que han perdido vigencia como tales, como por ejemplo el cine noir o el pulp. Contribuye a esta impresión, la dilución que las películas han ido experimentando debido al fenómeno del blockbuster, en el cual éstas se venden como parte de un gran paquete promocional de otros productos relacionados, como por ejemplo la banda sonora, la novela o el videojuego de la película. Estos ensamblajes multimedia han sido particularmente visibles en fenómenos como El proyecto de la bruja de Blair o Matrix, que buscaban ser no sólo películas, sino experiencias totales que abarcaran también Internet. Se considere al "cine postmoderno" como una categoría nueva de cine o no, el caso es que la experiencia de ver un filme a finales del siglo XX y comienzos del XXI, era radicalmente diferente a la de las generaciones anteriores.